samedi 16 avril 2022

Atila el Huno

 ¿Qué volutad hay en el set humano?

Siento que podría llorar toda la noche de emoción, de sentirme el más patético y solitario molusco de mar.
Terminé una campaña que de Age of empires, que me tardó dos días y una noche completa.
Los Hunos. No hice trampas, vi la historia, y avancé paso a paso la conquista de cada una de las partidas.

Hasta que lo conseguí, derroté en la última batalla y final, a cinco ciudades, y al llegar a las puertas de una débil ciudad en azul, Roma, me aparece en el marcador de tareas, que debo traer a Atila, mi general, y el cual si muere pierdo, a las puertas de la ciudad porque el Papa León I se quería entrevistar con él.
Muevo a mi jinete, Atila el Huno, a través del mapa y llamo como acto simbólico a todas las tropas que tenía a qie lo acompañen, al llegar las tropas afuera de la ciudad, no aparecía nada, y yo la rodeaba y trataba de dar con el desarrollador del mapa. De pronto, apareció un monje y se escuchó una voz que decía:

-Atila... ¿Podemos hablar en privado?

Al instante mi general se cambió de color azul, y aparecío una animación de haber ganado la partida.

Lo emocionante es que realmente no se sabe que le dijo el Papa a Atila, pero este realmente dió media vuelta y volvió a Asia. Ha sido enormemente emocionante verme envuelta en una trama de la que había olvidado el final, y donde la incertidumbre de una charla en privado puede cambiar el curso de los acontecimientos.

La violencia y la destrucción se pueden detener con una charla, pero yo no sé cómo.

Final campaña Hunos, Age of Empires

Atila. ¿Podemos hablar en privado?

mardi 4 janvier 2022

Cuando Coloso abra los ojos

El día en que Coloso abra los ojos
por favor
ven a buscarme
afeitado
o con bigote.

¿Qué hora es?

Ordenar lo efímero:
¿Qué hora es allá?
¿Qué hora la que nos cruzamos?
¿Qué hora cuando nos despedimos?
¿Qué hora la que pasó?

Cocaína

Dejaste mucha cocaína
y yo puse tu música
no mereces nada
y sin embargo
aquí estoy
ni un verso más
se acabó.
Cocaína, quizás
pero ni un verso más.

La segunda noche

Tengo la costumbre
de pasar noches sin dormir.
Cuando esto sucede
ya bien entrada la segunda noche
ya bien ahumada, fermentada
se comienzan a automatizar
los mecanismos
dentro de mi cerebro
se comienza a apoderar
del espacio consciente
el subconsciente.

Me paseo por un par de juegos
me desmorono frente al alfabeto
y el saxo, y el piano.

Ya bien entrada
la segunda noche
comienzan a latir
expresiones naturales
me sorprendo
validando todas las imágenes
y una ola de inspiración
me voltea y ahoga
(no sé nadar).

Pero soy feliz
como un zombie comiendo carne
adicta al insomnio, la mecanización
como una guitarra desafinada
bajo la luna llena
junto al precipicio.

No soy

Poco importa el objeto
todo cuanto quiero describir
navega
sobre una fina pátina de ácido
poco importa lo que tenga por decir
esta no soy yo.