mercredi 30 septembre 2026

Young Sheldon

Desde que comencé a ver esta serie, por facebook, en pésima calidad y con algunas escenas mal dobladas, un halo de fantasía ochentera se apoderó de mí.
De fondo ahora que por segunda vez intento escribir esta noche, suenan de fondo las trompetas de Age of Empires UNO.
Desde el comienzo la relación que tenía Sheldon con su abuela y con el resto de la familia era la misma que durante mi infancia. Yo, inteligente pero sudamericana, provinciana, descargaba mi curiosidad en hacer maldades o adquirir una nueva manía.
Las tardes con mi abuela, son inexplicables a la hora de forjar mi carácter, quien soy hoy en día y cómo me relaciono con el mundo. No es siempre una relación positiva.
El capítulo donde juegan al nintendo pude sentir como el espejo de esas tardes, jugando cartas, pude verme de pequeno, vestido de nino, con mi abuela.
Siento que día a día la marana de problemas y tensiones aumenta, mi salud abandonada por mi inconsciente y lenta eutanasia, busca morir de diferentes formas, el dinero, que siempre escasea, y los problemas sociales, sean o no imaginarios, me llaman constante a mirar los tiempos noventeros con aires de delay tercermundista.
Al fallecer el padre de Sheldon, abrió esto, lo que sin aires de aparentar, de igual forma, repito en mi cabeza.
Diferentes escenarios, y las sutilezas de ciertas decisiones.
Al morir su padre, yo de igual forma, reparé en sus últimos momentos en la familia. Cuando salió de casa para no volver más. También reparé en su taza de café, en su no beso de despedida.
Tengo por tercera o cuarta vez un orzuelo en el ojo. Me duele y pica a intervalos.
Al llegar la muerte de George, no pude dejar de llorar y llorar.
Luego, al ver cómo Sheldon imaginó los diferentes escenarios, ya se volvió incontenible. Era yo. Mi abuela y todos estos posibles escenarios ocurriendo en mi cabeza de forma simultánea.
No pude estar en la muerte de mi abuela. Yo estaba llegada hace a Argentina.
Realmente no pude despedirme de mi abuela como corresponde a todas las experiencias que le debo, a todo lo mucho que la amaba y que nunca se lo dije.
Ella representa de forma muy evidente el deterioro del tiempo, la fragilidad de todo lo que me sostiene y sobre todo el recuerdo perpetuo de haberme negado una última tarde con ella.
Como Sheldon.
Pude quedarme en casa, tomando una última taza de té. Viendo sus ojos, diciendole que la vez más feliz de mi vida fue junto a ella...
Veríamos las noticias y ella haría sonidos de asco con los políticos, lloraría con los dentenidos desaparecidos o me habría dicho de ir a algún lugar de su estadía en Buenos Aires...
Ella fue la primera persona que le conté me iría. Su cara fue muy feliz, nada de egoísmo y apuntandose a ella misma me dijo que no me preocupara por ella y que tratara de cruzar a Uruguay.
Hoy tengo sus fotos, sus cosas, he pedido abrigos, artesanías y joyas que eran de ella, he pedido libros de ella, y siempre en mi forma, como Sheldon egoísta de acaparar el amor, no dejo de comportarme como una adolescente perdida en las arenas del desierto.
Pude haber hecho un esfuerzo por corresponder ese amor sin condiciones, sin límites.
Imagino quedandome un tiempo para estar con ella, guardar algo de dinero, en vez de pedirle o mejor aún dejaba de fumar sólo un poco y guardaba dinero para invitarle a comer, a pasear o sólo darle... Mi tiempo.
Sólo conservo una llegada a casa corriendo, con alcohol en el cuerpo, con una camioneta esperándome afuera y rápido, acercarme a su cama, ella acostada, me acaricia la cabeza mientras me consuela, yo sólo lloro y recién con un minuto para entender, procesar, reparar, partir y despedir. Me cae todo encima. Le digo que volveré el próximo ano, que me espere ...
Ella me dice que sí y me pasa dinero. Que por cierto, estaba esperando.
Mi lelita. No lo creo siempre. No lo creo.
Estas lágrimas caen una a una. Pesadas.
Siento como bombardean mi pecho.
Imagino que tomamos té en la mesa, una y otra vez, imagino conversaciones, que como en otras fantasías sólo tienen una o dos estrofas.
Me pregunto si será normal este dolor, como me pregunto hasta qué grado la posibilidad de reimaginar el mundo es una maldición.
Es una pregunta interminable. Qué hacer con tanto dolor?
Cigarros
Age of empires
Y dolor

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