dimanche 30 novembre 2014

Relato de Sergio Stepansky (León de Greiff)

Juego mi vida, cambio mi vida,
de todos modos
la llevo perdida...

Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...

La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
—en la periferia, en el medio,
y en el sub-fondo...—

Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.
Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...:
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me da lo mismo:
lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...

Todo, todo me da lo mismo:
todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.

Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil:
—por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota nubia;
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
cambio mi vida por una anilla de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: —para echar a rodar la bola...

Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar
que le pintaron al gordo Capeto;
o por la ducha rígida que llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...

o por esa muñeca que llora
como cualquier poeta.

Cambio mi vida —al fiado— por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra—
o por su naricilla que está en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas...

¡O por dos huequecillos minúsculos
—en las sienes— por donde se me fugue, en grises podres,
la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...!

Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...

samedi 29 novembre 2014

Absentia Nicotinae

Para variar es sábado por la noche
y puedo oír pasos tras el tapial.

¿Por qué acusarme de hablar otro idioma?
¿Por qué yuxtaponerme a la condolencia?
Culpando a mi mente viperina,
dejando cuervos de ansiedad.

¿Por qué no has traído mis cigarrillos?

Para variar es sábado por la noche
puedo tocarte y destocarte con afán.

¿Cómo no dejarme a compraventa?
¿Cómo ilusionarme al punto de esperar?
Arrojándome a la fiebre del Adham,
habitando mamposterías de nada.

Noche de gritos mudando dientes,
de palabras nunca moduladas
y otras que se me esquirlaron.

Interpretando un señorito medieval
me transporté en el helicóptero de Da Vinci.
Yo, que no vivo en tus castillo de incertidumbre,
yo, que vivo bajo el yugo del rey Castaña,
me disloqué las mandíbulas de tanto sonreírte.

Entonces, cerraste de golpe mi rostro
lanzando escombros en mi alma.
Entonces, cerraron en mis ojos los escupitajos
ésos que caían desde tu maldita máquina voladora.

Cuando vi abrirse la noche tras las tres de la madrugada.

Cìrculo de Artes PostTaller

Ima Sumac Calcina

XD

Ima

Moi

Vicente Arouet

Roberto, Aída, Danilo, Tania e Ima

Aída

Nuestras caras!!
era un tema profundo parece

:D


El profe Sergio Moya e Ivette

Cierto día en la Casa de la Cultura de Antofagasta




Fotografías de Vicente Arouet

jeudi 27 novembre 2014

Una pausa

¡Basta!¡He comprendido!
Mientras habite catacumbas los cielos serán cadáveres.

He encontrado sentidos perdidos entre montañas de palabras.
He reconocido pensamientos múltiples veces procesados
he recordado el afecto que sentía hacia todas ellas.
He comprendido... Montaña de palabras.

No todo dolor daña la profundidad del ser.
Forjaron mi camino, les acompañé a llorar.
Mostraron dolores en franca despedida
aludes cayendo sobre mi cabeza fracturada.
Mostraron funerales tristes de erómenos sonrientes.
Se oía rebotar mi nombre en las paredes.
Felicidades sin risotadas,
me mostraron fingiendo no verlos.
No todo dolor daña la profundidad del ser.

Montaña de palabras, imponencia imponente
montaña de palabras quemadas en orden alfabético
montaña de ilusiones conducidas en fila a la cámara de gas,
montañas de ideas retuercen entrañas, manipulan cerebros.

Como un pájaro que explota
como una marea roja
como una bomba de racimo
como un diente tragado,
como una pausa.

Resaca (Haiku)

Torrentes secos
en cuartos desolados.
Domingo triste

Noche Rock

La luna ya no iluminaba
los contornos de tus ojos.
Todo culpa de ese rock,
ése que inyectabas
mientras te me obsequiabas
cerrando la puerta del baño.

Rostros tergiversados,
desformes, rígidos.
Oliendo diamantes
que prometían cínicas noches
dónde jugábamos a tomar
el rol equivocado.

Algunas de tus preguntas
fueron respondidas,
otras en cambio,
fue enturbiando de a poco
hasta lograr encorvar tu espalda
y separar tus pies.

De tanto en tanto
tomamos ejes entre las manos.
En cambio cuando mi boca
succionó por completo la tuya
supe que en un trago más
comenzaría la laguna mental.

Un tornado estomacal irrumpió
devastando mi equilibrio.
Entre sonrisas prometí volver
vomité y vomité y vomité y vomité...
Jamás regresé, según recuerdo.