dimanche 4 décembre 2016
lundi 31 octobre 2016
Los meses en que no escribí
Estoy en el cuarto piso
sobre el balcón y su baranda,
pensando que estoy en el quinto
arraigado aún a ese piso que falta,
viendo las nubes moverse.
Son horas y horas
de la pasarela de algodón,
mi sombra se proyecta enorme
sobre el frente sobrecargado del edificio.
No dejan de pasar
yo no dejo de mirar
pasan y pasan
y yo aquí con el cuello extendido
no dejo de mirar.
Siempre y cuando yo mire
veré una nube distinta, pasar.
Una persona me vio observando
y levantó la cabeza.
Este ser
del cual desconozco su nombre
tiene en su poder
mi tiempo
mi libertad
mis proyectos.
Es el dueño de donde trabajo.
Sólo eso.
Le comenté que miraba las nubes,
siempre hablo de más.
En el tapón
observando nubes.
Tengo todo paralizado,
formando un algo
de alguna cosa.
De la misma materia
que saco las respuestas afirmativas
a todo tipo de explicaciones
certeras, lejanas, insípidas, brutales
de todo lo que en teoría
me está sucediendo.
Llevo tanto tiempo sin escribir
que las ataduras
que los dardos
que cualquier mañosa obsesión
alimenta el quiste que hay ramificado
en mi percepción
logra atemorizarme.
Me vuelvo torpe
se caen las tazas
se apaga el computador
no encuentro el lápiz
no estoy en situación dramática,
no tengo si quiera algo
para esparcirme o evadirme,
de tomar cualquier conducta
cualquier posición.
No dejan de pasar
yo no dejo de mirar
pasan y pasan
y yo aquí con el cuello extendido
no dejo de mirar.
Nada, sólo el tapón.
Un coagulo en los dedos
en la lengua, en el pelo.
Una costra más en mi cabeza
un momento de no tomarme,
o de vivir cinco minutos
en otro personaje.
Me pongo a hablar de más
a no tolerar el distanciamiento
entre yo y las cosas.
Una nube distinta pasa.
Creo ver trizaduras
en el estanque
en la represa
entre las nubes
en el coagulo.
Pero hay tantos cristales
prismas
puntos de enfoque
y maneras de ver
entre yo y las cosas
que me pongo a hablar de más
a no tolerar el distanciamiento.
Ahora estoy aquí,
también un poco allá
adentro
mientras afuera pasan las nubes.
Siento que algo se llevan.
Nunca he de los que piensa
que algo traen.
(Nota al margen: me despidieron la semana siguiente).
mardi 6 septembre 2016
Rumbo
Las palabras sobran
mucho más que de costumbre.
Te veo dormir más
mucho más cercano que de costumbre.
Pero y sin embargo
y por lo tanto
continúo flotando insomne
como una gelatina parlante.
Trato de no salir
pero confluyen en mí
los paisajes marcianos
de cerros rosados,
las mariposas que aletean
las ramas de los árboles;
los peces del abismo
que abren sus cuchillos
y finalmente la calma
al compartir la obscuridad.
Trato de no desviar
axiomas, sentimientos, decisiones,
pero y sin embargo
mi cabeza está incompleta
en medio de la gente
de los autos, de los edificios
en medio de hormigas
que confraternizan
que me hacen una hormiga más
que teme
de la lluvia, de los tambores.
Las palabras bombean
en cuatro tiempos
como de costumbre
las venas y tendones
del sector que estás observando
de mi espalda.
Por lo tanto
me comporto como un pez en la tierra
y doy saltos con la boca abierta
y me convierto en el plato favorito
de los insectos vampiros.
La suerte corre a mi auxilio
adherido a mis brazos
lamiendo mi piel
navegando el oleaje de mis costillas.
mucho más que de costumbre.
Te veo dormir más
mucho más cercano que de costumbre.
Pero y sin embargo
y por lo tanto
continúo flotando insomne
como una gelatina parlante.
Trato de no salir
pero confluyen en mí
los paisajes marcianos
de cerros rosados,
las mariposas que aletean
las ramas de los árboles;
los peces del abismo
que abren sus cuchillos
y finalmente la calma
al compartir la obscuridad.
Trato de no desviar
axiomas, sentimientos, decisiones,
pero y sin embargo
mi cabeza está incompleta
en medio de la gente
de los autos, de los edificios
en medio de hormigas
que confraternizan
que me hacen una hormiga más
que teme
de la lluvia, de los tambores.
Las palabras bombean
en cuatro tiempos
como de costumbre
las venas y tendones
del sector que estás observando
de mi espalda.
Por lo tanto
me comporto como un pez en la tierra
y doy saltos con la boca abierta
y me convierto en el plato favorito
de los insectos vampiros.
La suerte corre a mi auxilio
adherido a mis brazos
lamiendo mi piel
navegando el oleaje de mis costillas.
mardi 23 août 2016
Estúpido
Se me recomendó
por un buen amigo y
en nuestra calidad
de extranjeros
hacer de estúpido
y serlo a la vez,
pero de desformes maneras.
Completamente solo
me dejé enfriar
por este océano gélido.
Borro puntos de las íes
para parecer más estúpido
que en otro momento.
Me aferro a la cama inflable,
a las alas de un pájaro
a esa libertad,
oculto en un cuarto lleno de cajas.
Dejo de desconfiar de todo gesto
malvadamente obvio
para parecer más estúpido
que en otro momento.
Salto primero
dejo volar los recuerdos
toco la luz en su reflejo,
todo
completamente solo.
Debo olvidar las matemáticas
y dejar que las ratas
que pasean la noche
me quemen los ojos,
todo
para parecer más estúpido
que en otro momento.
por un buen amigo y
en nuestra calidad
de extranjeros
hacer de estúpido
y serlo a la vez,
pero de desformes maneras.
Completamente solo
me dejé enfriar
por este océano gélido.
Borro puntos de las íes
para parecer más estúpido
que en otro momento.
Me aferro a la cama inflable,
a las alas de un pájaro
a esa libertad,
oculto en un cuarto lleno de cajas.
Dejo de desconfiar de todo gesto
malvadamente obvio
para parecer más estúpido
que en otro momento.
Salto primero
dejo volar los recuerdos
toco la luz en su reflejo,
todo
completamente solo.
Debo olvidar las matemáticas
y dejar que las ratas
que pasean la noche
me quemen los ojos,
todo
para parecer más estúpido
que en otro momento.
vendredi 12 août 2016
Los mil nombres de María Camaleón (Adaptación crónica de PedroLemebel)
Intriga – Misterio – Suspenso
Hola, me llamo María Camaleón... ¿Qué? ¿Por qué me dicen María Camaleón?
Lo que pasa es que si vos pasai por la calle donde trabajo yo, no van a haber dos veces que me vos me veai de la misma forma.
Si vos pasaste y me viste así. Yo para la próxima te cambio la pose y te hago ZA!
Y ya no me reconociste más. Como un auténtico Camaleón.
Y si vos te pensaste que me ibai a reconocer la próxima.
Mírate esta, porque agarro un ZA! Y ya no me reconociste de nuevo.
Te pensaste que el Camaleón sólo tiene poses para mostrar.
Vos te pensaste que ibai a cagar al Camaleón?
Ni mierda el Camaleón te caga a vos.
Y te agarra y te dice...¿Por qué no me comprai una pastilla de allá del kiosko mi amor?
Y vos te dai vuelta, yo agarro esto me lo saco acá, hago, TRUUUAA!
Y me cambio de vestuario.
Me voy a caminar por la calle donde trabajo yo.
Y pensaste, bueno el Camaleón se prostituye en la calle no debe tener mucho dinero, así que tres poses y dos vestuarios...
Vos te pensaste que eso era todo lo que tenía. Así que te digo, mi amor no me convida un cigarrito de allá del kiosko.
Vos te hai dado vuelta y yo agarro esto me lo aplico acá y ZAZ de peluquería mi amor.
El problema, es que uno nunca tiene la suerte de nacer un Camaleón.
Generalmente se nace en el seno de una familia homofóbica que no le interesa si el Pedro, Juan, o el Luis, que le ponen por nombre, es el indicado para el hijo mariposón que tienen ahí viviendo.
Sobre todo ese “Carlitos” el diminutivo ese, Josefito JR, pareciera que para lo único que sirve es para el chiste y el desprecio, del pobre maricón que tiene que cargar con esa próstata de nombre hasta la tumba.
Pero por suerte, existe toda una alegoría travesti, que empluma, enfiesta, reviste el nombre transformándolo en otra cosa. Uno desde chiquito lo aplica.
La primera cosa que hay que hacer es cambiar a la cola de nombre.
Vos te llamas Mario, mandas la O a la mierda, le pones una A y te llamas María.
Sencillo pero funciona.
Y acá en la calle donde trabajo yo, una tiene que tener el chiste de la inventiva, porque estamos llenas de amigas, sidadas, las infectadas, esas pobrecitas que cualquier depresión les baja las defensas y las hace caer muertas como moscas acá en la calle.
Una tiene que tener el chiste de la inventiva para levantarles el buen ánimo.
Para evitar que el sida tatúe esa cara de muerte.
Entonces una tiene que agarrar e inventar sobrenombres para ellas, que transformen en luminaria los defectos, y no tratar de ocultarlos porque o sino, se notan más. Entonces...
Tu amiga que ha quedado bizca de tanto contar pastillas, se transforma en la mirada de Geisha.
La otra que le ha salido joroba de agacharse a buscar el pastillero, se transforma en una felpa llena de amor para los clientes.
La que ha quedado pelada de tanto químico se transforma en una bola para la buena suerte.
La que ha quedado gorda por el AZT, se transforma en una nube rosada de Rubens.
Para las más sofisticadas existe el remember hollywoodense, Las Marylin Monroe, las Katherine Nené, las Audrey Hepburn a Betty Boom.
Por su puesto también existen las latinas.
Las Lolas Flores, Carmen Miranda, María Félix.
Señoras que uno ya ni sabe quienes son. Pero son tantas las locas que las van personificando en los show.
Si tuviera que nombrar algunos de los nombres que he visto en esta calle.
Mira, millones, por decirte alguno:
La Sussy, la Titi, la Venus, la Loly, la SUSY SHOCK!
La palanca de cambio, la Loca del Pino, la María Escándalo, la María Basura, La Sida Frappé,
la Sida on the Rock, la No se fía, la Pide Fiado, La Inca Cola, era la travesti que vino del Perú.
La Coca-Cola, era la negra, que decía que coca-cola era más sofisticado.
La Tacones Lejano, la travesti fea, que soñaba con ser una chica almodóvar.
La DepreSida, era mi amiga, que se había deprimido el día que le dieron la papeleta del VIH.
Entonces yo, para levantarle el ánimo, ya ahora te vas a llamar, DepreSida, mmmm,
no, no se animó.
Así que cómo el virus ella mutó y pasó a llamarse la SuiSida, el día que la vi colgada en la Panamericana intentando tirarse.
No te tirés SuiSida, no te tirés SuiSida, al pedo le hemos dicho, viste así toda como estaba, llena, de sarcomas y cicatrices nos iba a espantar a los clientes.
Luego pasó a llamarse la VenSida.
La Licuadora, era mi amiga del norte, cual era la gracia de la Licuadora, ella podía sentarse en la poronga del cliente y en cinco minutos batirse un licuado de banana.
Pero pobrecita mi amiga, ha quedado obsoleta cuando del oeste llegó la Multiprocesadora, que no solamente te hacía el licuado de banana sino también te batía cinco porongas más.
Pobre licuadora ha quedado obsoleta se ha tenido que volver al norte.
Dita Parthon la Sacacorchos, era mi amiga que se había puesto un litro de aceite de avión en cada nalga, entonces cuando festejábamos el año nuevo, poníamos una botella de sida en la mesa de la estación de servicio.
Ella se paraba se bajaba la tanga y al grito de Corcho, Corcho!
Apretaaaaba las nalgas, y paaaaf...feliz año nuevo para todos.
¿Cómo no te escuché?
Que ya lo viste todo acá?
Vos de verdad te pensai que lo has visto todo acá?
Entonces cuando vos te pensai que lo has visto todo, el Camaleón te sorprende otra vez.
Y ahora deja de ser el Camaleón para transformarse en María Sarcomas.
Mejo terminar toda obsoleta y humillada, teniendo que devolverme como la Licuadora.
Hola, me llamo María Camaleón... ¿Qué? ¿Por qué me dicen María Camaleón?
Lo que pasa es que si vos pasai por la calle donde trabajo yo, no van a haber dos veces que me vos me veai de la misma forma.
Si vos pasaste y me viste así. Yo para la próxima te cambio la pose y te hago ZA!
Y ya no me reconociste más. Como un auténtico Camaleón.
Y si vos te pensaste que me ibai a reconocer la próxima.
Mírate esta, porque agarro un ZA! Y ya no me reconociste de nuevo.
Te pensaste que el Camaleón sólo tiene poses para mostrar.
Vos te pensaste que ibai a cagar al Camaleón?
Ni mierda el Camaleón te caga a vos.
Y te agarra y te dice...¿Por qué no me comprai una pastilla de allá del kiosko mi amor?
Y vos te dai vuelta, yo agarro esto me lo saco acá, hago, TRUUUAA!
Y me cambio de vestuario.
Me voy a caminar por la calle donde trabajo yo.
Y pensaste, bueno el Camaleón se prostituye en la calle no debe tener mucho dinero, así que tres poses y dos vestuarios...
Vos te pensaste que eso era todo lo que tenía. Así que te digo, mi amor no me convida un cigarrito de allá del kiosko.
Vos te hai dado vuelta y yo agarro esto me lo aplico acá y ZAZ de peluquería mi amor.
El problema, es que uno nunca tiene la suerte de nacer un Camaleón.
Generalmente se nace en el seno de una familia homofóbica que no le interesa si el Pedro, Juan, o el Luis, que le ponen por nombre, es el indicado para el hijo mariposón que tienen ahí viviendo.
Sobre todo ese “Carlitos” el diminutivo ese, Josefito JR, pareciera que para lo único que sirve es para el chiste y el desprecio, del pobre maricón que tiene que cargar con esa próstata de nombre hasta la tumba.
Pero por suerte, existe toda una alegoría travesti, que empluma, enfiesta, reviste el nombre transformándolo en otra cosa. Uno desde chiquito lo aplica.
La primera cosa que hay que hacer es cambiar a la cola de nombre.
Vos te llamas Mario, mandas la O a la mierda, le pones una A y te llamas María.
Sencillo pero funciona.
Y acá en la calle donde trabajo yo, una tiene que tener el chiste de la inventiva, porque estamos llenas de amigas, sidadas, las infectadas, esas pobrecitas que cualquier depresión les baja las defensas y las hace caer muertas como moscas acá en la calle.
Una tiene que tener el chiste de la inventiva para levantarles el buen ánimo.
Para evitar que el sida tatúe esa cara de muerte.
Entonces una tiene que agarrar e inventar sobrenombres para ellas, que transformen en luminaria los defectos, y no tratar de ocultarlos porque o sino, se notan más. Entonces...
Tu amiga que ha quedado bizca de tanto contar pastillas, se transforma en la mirada de Geisha.
La otra que le ha salido joroba de agacharse a buscar el pastillero, se transforma en una felpa llena de amor para los clientes.
La que ha quedado pelada de tanto químico se transforma en una bola para la buena suerte.
La que ha quedado gorda por el AZT, se transforma en una nube rosada de Rubens.
Para las más sofisticadas existe el remember hollywoodense, Las Marylin Monroe, las Katherine Nené, las Audrey Hepburn a Betty Boom.
Por su puesto también existen las latinas.
Las Lolas Flores, Carmen Miranda, María Félix.
Señoras que uno ya ni sabe quienes son. Pero son tantas las locas que las van personificando en los show.
Si tuviera que nombrar algunos de los nombres que he visto en esta calle.
Mira, millones, por decirte alguno:
La Sussy, la Titi, la Venus, la Loly, la SUSY SHOCK!
La palanca de cambio, la Loca del Pino, la María Escándalo, la María Basura, La Sida Frappé,
la Sida on the Rock, la No se fía, la Pide Fiado, La Inca Cola, era la travesti que vino del Perú.
La Coca-Cola, era la negra, que decía que coca-cola era más sofisticado.
La Tacones Lejano, la travesti fea, que soñaba con ser una chica almodóvar.
La DepreSida, era mi amiga, que se había deprimido el día que le dieron la papeleta del VIH.
Entonces yo, para levantarle el ánimo, ya ahora te vas a llamar, DepreSida, mmmm,
no, no se animó.
Así que cómo el virus ella mutó y pasó a llamarse la SuiSida, el día que la vi colgada en la Panamericana intentando tirarse.
No te tirés SuiSida, no te tirés SuiSida, al pedo le hemos dicho, viste así toda como estaba, llena, de sarcomas y cicatrices nos iba a espantar a los clientes.
Luego pasó a llamarse la VenSida.
La Licuadora, era mi amiga del norte, cual era la gracia de la Licuadora, ella podía sentarse en la poronga del cliente y en cinco minutos batirse un licuado de banana.
Pero pobrecita mi amiga, ha quedado obsoleta cuando del oeste llegó la Multiprocesadora, que no solamente te hacía el licuado de banana sino también te batía cinco porongas más.
Pobre licuadora ha quedado obsoleta se ha tenido que volver al norte.
Dita Parthon la Sacacorchos, era mi amiga que se había puesto un litro de aceite de avión en cada nalga, entonces cuando festejábamos el año nuevo, poníamos una botella de sida en la mesa de la estación de servicio.
Ella se paraba se bajaba la tanga y al grito de Corcho, Corcho!
Apretaaaaba las nalgas, y paaaaf...feliz año nuevo para todos.
¿Cómo no te escuché?
Que ya lo viste todo acá?
Vos de verdad te pensai que lo has visto todo acá?
Entonces cuando vos te pensai que lo has visto todo, el Camaleón te sorprende otra vez.
Y ahora deja de ser el Camaleón para transformarse en María Sarcomas.
Mejo terminar toda obsoleta y humillada, teniendo que devolverme como la Licuadora.
Triángulo del dragón
Ocaso
y horror mezclaba
la acuarela de matices rojos.
Una pausa
la acuarela de matices rojos.
Una pausa
y
comienza el
conflicto
debajaspresionesmasasfríasanticiclones.
Chocaron sus ojos a los míos.
Un mundo ideal
de gritos, de chillidos.
Lanzándome al centro
debajaspresionesmasasfríasanticiclones.
Chocaron sus ojos a los míos.
Un mundo ideal
de gritos, de chillidos.
Lanzándome al centro
al
ojo,
donde
mis ideas
se
hacen tifón
Entonces
de
la profundidadEntonces
emergieron
luces
que mi boca tragó
y mis oídos devolvieron.
Las palabras, proyectadas
en el cielo, como estrellas
desde mi cabeza,
como luciérnaga calada.
¿Quién sufrió más
el silencio, tu cama o yo?
que mi boca tragó
y mis oídos devolvieron.
Las palabras, proyectadas
en el cielo, como estrellas
desde mi cabeza,
como luciérnaga calada.
¿Quién sufrió más
el silencio, tu cama o yo?
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