la lluvia
enciende el silencio
y la luz se tritura en el espacio.
Sumergida en el abismo del éter
rebotando entre mis tímpanos.
Conduzco la mirada hacia la pared
hacia unas rejas húmedas
gotean gotean gotean.
Y las rayos no cayeron
ni los relámpagos me sacudieron,
convertida en una rutinaria evasión
se impuso transparente
el labertinto en mi cerebro.
La soledad es mi sistema.
Me derrito imperceptible
como el tiempo entre velas
cigarros, conversaciones y helados.
No tengo nada
sólo un abismo de caos
en una trampa oxidada
de asesinatos frustrados.
No tengo nada
se marchitaron los amaneceres
se deslavaron las estrellas
se amontonaron en una silla las ilusiones
no tengo nada.
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